Puntos clave (TL;DR)
- Qué es: Un smoothie espeso y cremoso de fresa y arándanos que combina el dulzor de las fresas con el sabor intenso y ligeramente ácido de los arándanos. Es una de las formas más sencillas de incorporar dos raciones de fruta real a tu mañana.
- Tiempo de preparación: 3 minutos | Tiempo de batido: 1 minuto | Tiempo total: ~4 minutos
- Raciones: 1 vaso grande (~400 ml)
- Dificultad: Fácil, apto para principiantes
- Información dietética: Sin gluten, fácil de adaptar para que sea sin lácteos o vegano y rico en proteínas si eliges los ingredientes adicionales adecuados
- Ideal para: Desayunos, recuperación después de entrenar o como tentempié por la tarde
- Consejo clave: Utiliza frutos rojos congelados en lugar de hielo. Mantienen el smoothie frío y espeso sin diluir el sabor.
- ¿Lo quieres aún más rápido?: Si cortar, batir y lavar el vaso no encaja con tu rutina matutina, el sobre Purples de kencko es un smoothie instantáneo liofilizado elaborado con plátano, frutos rojos y dátiles reales, sin nada añadido. Mézclalo con agua o leche en una botella shaker y tendrás el 30 % de tu ingesta diaria de frutas y verduras en 30 segundos.
Índice
El smoothie de fresa y arándanos de un vistazo
Todo lo que necesitas saber antes de empezar, además de la opción más rápida si prefieres evitar la cocina.
Líquido base
¿Vas con prisa? Sigue esta lista rápida para preparar tu smoothie de fresa y arándanos
¿No tienes tiempo para leer la receta completa? Sigue los pasos en orden y tendrás un vaso listo en menos de 5 minutos. Las cantidades corresponden a 1 ración.
Preparar los ingredientes
- Fresas: quita las hojas y corta por la mitad 1 taza (unas 8-10 fresas medianas). Si están congeladas, mídelo directamente de la bolsa; no es necesario descongelarlas.
- Arándanos: lava y mide ½ taza. Si están congelados, añádelos directamente.
- Plátano (opcional): pela y corta ½ plátano si quieres conseguir un resultado más cremoso y dulce.
- Líquido base medido y listo: 1 taza de leche de almendras sin azúcar funciona muy bien; la leche de avena aporta más cremosidad y el agua da como resultado una versión más ligera.
- Ingredientes opcionales preparados: 170 g de yogur griego o 1 medida de proteína en polvo si quieres preparar una versión rica en proteínas.
Preparar el equipamiento
- La batidora está limpia y montada, con la tapa a mano antes de empezar a añadir los ingredientes.
- Vierte primero el líquido, empezando con unos ¾ de taza y añadiendo más después del primer batido si es necesario.
- Añade la fruta en este orden: primero el plátano (si lo utilizas), en la parte inferior, cerca de las cuchillas; después las fresas y, por último, los arándanos.
- Añade los ingredientes densos al final. El yogur griego, la proteína en polvo o las semillas de chía deben quedar encima de la fruta.
Batir
- Asegura bien la tapa antes de encender la batidora.
- Empieza a velocidad baja durante 10 segundos y después aumenta a velocidad alta.
- Bate durante 45-60 segundos, hasta que el sonido se vuelva uniforme y constante.
- Inclina el vaso para comprobar si quedan trozos sin batir y, si ves alguno, bate durante otros 10 segundos.
Probar y ajustar
- Prueba el smoothie antes de añadir nada. La fruta madura suele ser suficientemente dulce por sí sola.
- ¿Demasiado espeso? Añade líquido de 30 ml en 30 ml y pulsa brevemente la batidora.
- ¿Demasiado líquido? Añade unos frutos rojos congelados más o 1 cucharada de copos de avena.
- ¿Demasiado ácido? Los arándanos pueden aportar un toque ácido, así que añade ½ plátano o un dátil sin hueso y vuelve a batir.
- ¿No está suficientemente dulce? Prueba primero y, si es necesario, añade un dátil Medjool sin hueso en lugar de azúcar.
Servir y conservar
- Vierte el smoothie en un vaso inmediatamente para disfrutar de la mejor textura.
- Añade por encima unos frutos rojos frescos o unas semillas de chía si vas a servirlo a otras personas.
- ¿Vas a tomarlo más tarde? Ciérralo en un tarro, guárdalo en el frigorífico y consúmelo en un plazo de 24 horas.
- Un chorrito de zumo de limón ayuda a mantener el color vivo durante la conservación.
- Enjuaga la batidora inmediatamente, ya que los restos de frutos rojos pueden dejar manchas si se secan.
Antes de empezar: lo que necesitas saber
1. Ingredientes
Ingredientes principales
Esta receta mantiene una lista de ingredientes corta a propósito. Las fresas aportan dulzor y vitamina C, los arándanos añaden un sabor más intenso y ligeramente ácido, además de antioxidantes, y el líquido determina si el smoothie queda más o menos espeso.
Todas las cantidades que aparecen a continuación corresponden a 1 ración. Aumenta las cantidades proporcionalmente si quieres preparar más.
Ingredientes opcionales
La receta base está completa por sí sola, pero los ingredientes adicionales son los que permiten convertir un smoothie de arándanos y fresas en algo más que una simple bebida de fruta y adaptarlo a un objetivo concreto. En el desayuno, las proteínas y las grasas ayudan a mantener la saciedad; para la recuperación, las proteínas son las que desempeñan el papel principal.
Empieza añadiendo un solo ingrediente adicional cada vez para poder apreciar qué cambia en el sabor antes de incorporar más.
- Plátano (½-1 mediano): aporta cremosidad, dulzor natural y potasio. Añádelo al principio, cerca de las cuchillas.
- Yogur griego (170 g): aporta unos 17 g de proteínas y un acabado espeso, cremoso y ligeramente ácido. Se mezcla fácilmente y queda suave.
- Proteína en polvo (1 medida): aporta entre 20 y 25 g de proteínas. La de vainilla o sin sabor permite mantener intacto el sabor de los frutos rojos.
- Semillas de chía (1 cucharada): aportan 4 g de fibra y omega-3. Bátelas en lugar de mezclarlas a mano para conseguir la mejor textura.
- Espinacas (1 puñado, ~30 g): su sabor desaparece detrás del de los frutos rojos, al tiempo que aportan hierro y folato. Una buena opción para iniciarse con los smoothies verdes.
- Crema de frutos secos (1 cucharada): aporta grasas saludables y mayor sensación de saciedad, además de un sutil toque a fruto seco que combina especialmente bien con los arándanos.
Mejores sustituciones de ingredientes
Las sustituciones son especialmente útiles cuando un ingrediente está fuera de temporada, no está disponible o no encaja con tu alimentación. Ninguna estropea la receta; simplemente cambia ligeramente el resultado.
La sustitución más útil también es la menos evidente: cambiar los frutos rojos frescos por congelados suele mejorar el smoothie, ya que da como resultado una bebida más espesa, fría y con un sabor más concentrado.
2. Información nutricional
La mayoría de las personas prepara un smoothie de fresa y arándanos por uno de estos dos motivos. Algunas buscan la vitamina C y la fibra para cuidar su salud en el día a día, mientras que otras controlan las calorías y las proteínas para alcanzar un objetivo concreto, como perder peso o favorecer la recuperación. Las cifras que aparecen a continuación cubren ambos casos.
Por ración (~400 ml), según estas cantidades: 1 taza de fresas congeladas, ½ taza de arándanos congelados y 1 taza de leche de almendras sin azúcar, sin yogur.
Las estimaciones se basan en los valores de USDA FoodData Central para las cantidades indicadas, utilizando leche de almendras enriquecida. Las cifras pueden variar según las marcas, las cantidades exactas y los ingredientes adicionales utilizados.
Homemade vs. kencko Purples: información nutricional comparada
La versión casera utiliza una taza completa de fresas además de los arándanos, por lo que aporta más fruta, fibra y vitamina C por vaso. El sobre de kencko Purples es una mezcla concentrada de fruta liofilizada, por lo que una ración contiene menos calorías y azúcares, pero sigue aportando fruta real.
Las cifras de la versión casera son estimaciones de USDA FoodData Central para las cantidades indicadas anteriormente. Las cifras de kencko Purples proceden de la información nutricional del producto (1 sobre de 18 g, mezclado con agua). Ninguna de las dos opciones contiene azúcares añadidos.
¿Cómo cambia la información nutricional con los ingredientes adicionales?
La receta base es un buen punto de partida, y el ingrediente adicional adecuado permite orientarla hacia un objetivo concreto: más proteínas para la recuperación, más fibra para aumentar la sensación de saciedad o más grasas para ralentizar la digestión. La siguiente tabla muestra el impacto práctico de cada ingrediente adicional habitual.
3. Beneficios para la salud de un smoothie de fresa y arándanos
Dos tipos de frutos rojos en un mismo vaso aportan una variedad de nutrientes mayor que la mayoría de los smoothies de una sola fruta. Esto es lo que indican las investigaciones sobre sus principales ingredientes, explicado de forma realista.
- Rico en vitamina C: Una taza de fresas aporta casi toda la vitamina C que necesitas al día, que contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunitario, a la producción de colágeno y a la absorción del hierro. Batir es más suave que cocinar, por lo que gran parte de esta vitamina C se conserva, aunque los tiempos de batido superiores a 60 segundos generan calor que puede degradarla. Mantener el batido por debajo de un minuto ayuda a proteger este nutriente.
- Rico en antioxidantes: Los arándanos son una de las frutas más estudiadas en nutrición, y las antocianinas responsables de su intenso color azul morado están relacionadas con la actividad antioxidante. Combinarlos con fresas permite obtener dos perfiles antioxidantes diferentes en una sola bebida, en lugar de uno solo.
- Beneficioso para la salud intestinal y la saciedad: Los frutos rojos enteros conservan su fibra, a diferencia de los zumos, y una ración de este smoothie aporta unos 5 g de fibra, aproximadamente el 18 % del objetivo diario. Esta fibra ralentiza la absorción de los azúcares, alimenta las bacterias intestinales y ayuda a mantener la sensación de saciedad durante más tiempo que un zumo de fruta.
Esto es importante porque la mayoría de nosotros ya consume menos frutas y verduras de las recomendadas. Solo el 12,3 % de los adultos de EE. UU. consume suficiente fruta y el 10 % consume suficientes verduras, según los datos de los CDC. Un smoothie elaborado con dos tipos de fruta es una de las formas más sencillas de reducir parte de esa diferencia.
4. Equipamiento
Un smoothie de fresa y arándanos no requiere equipamiento especial; la mayoría de las cocinas ya cuentan con todo lo necesario. La calidad de la batidora es más importante cuando utilizas fruta congelada o añades ingredientes ricos en fibra, como las espinacas.
Equipamiento necesario
- Batidora: Una batidora de 700 W o más de potencia puede triturar frutos rojos congelados y verduras de hoja verde sin dejar trozos. Una batidora básica funciona perfectamente con fruta fresca, madura y blanda; la diferencia solo se nota al utilizar ingredientes congelados o verduras de hoja verde.
- Taza medidora o báscula de cocina: Permite mantener constantes las raciones y llevar un control uniforme de la información nutricional. Es útil, aunque no imprescindible.
- Cuchillo y tabla de cortar: Para quitar las hojas de las fresas y cortar un plátano opcional. Si utilizas fruta congelada ya cortada, incluso estos utensilios son opcionales.
Opcional, pero útil
- Bolsas aptas para el congelador: Divide la fruta en raciones al principio de la semana para que cada mañana solo tengas que añadir el líquido y batir. Este sencillo hábito reduce el tiempo de preparación activa a menos de 2 minutos.
- Tarro de boca ancha (500 ml): La mejor opción para conservar una segunda ración en el frigorífico y más fácil de limpiar que un vaso estrecho.
- Botella shaker: Todo lo que necesitas si optas por un sobre que no requiere batidora en lugar de preparar el smoothie con la batidora. No necesitas utilizar la batidora en ningún momento.
¿Cómo preparar un smoothie de fresa y arándanos? Paso a paso

Esta receta de smoothie de fresa y arándanos es difícil de hacer mal, pero seguir los pasos en orden permite conseguir un resultado más suave y con mejor textura que si echas todos los ingredientes a la vez. El orden protege la batidora y ayuda a triturar la fruta de manera uniforme.
Paso 1: Preparar la fruta
Lava y quita las hojas de las fresas, y enjuaga los arándanos. Si utilizas fruta congelada, mídela directamente de la bolsa sin descongelarla. El punto de maduración importa más de lo que parece, ya que las fresas maduras son más dulces y se baten con mayor facilidad. Prueba una antes y, si el sabor es poco intenso, ajusta el dulzor más adelante.
Paso 2: Añadir los ingredientes en el orden adecuado
El líquido va primero. Vierte unos ¾ de taza de leche de almendras antes de añadir cualquier otro ingrediente, ya que esto crea el vórtice que hace que la fruta llegue hasta las cuchillas y evita que el motor se bloquee al triturar fruta congelada. Añade el plátano (si lo utilizas), después las fresas y, por último, los arándanos. El yogur griego, la proteína en polvo o las semillas de chía se añaden al final, por encima de la fruta.
Paso 3: Batir
Cierra bien la tapa, empieza a velocidad baja durante 10 segundos y después aumenta a velocidad alta y bate durante 45-60 segundos. Sabrás que está listo cuando el sonido del motor pase de un batido fuerte a un zumbido uniforme. Inclina el vaso para comprobar si quedan trozos sin batir en los laterales y, si es necesario, bate durante otros 10-15 segundos.
Paso 4: Ajustar la textura y el sabor
¿Demasiado espeso? Añade líquido de 30 ml en 30 ml y pulsa brevemente la batidora, ya que es más fácil hacer que quede más líquido que espesarlo. ¿Demasiado líquido? Añade unos frutos rojos congelados o 1 cucharada de copos de avena. Prueba el smoothie antes de añadir dulzor, porque la fruta madura a menudo no necesita nada más; si lo necesita, un dátil sin hueso es mejor opción que el azúcar.
Paso 5: Servir y conservar
Sírvelo inmediatamente para disfrutar de la mejor textura. Un smoothie espeso empieza a separarse a temperatura ambiente al cabo de 10-15 minutos, algo completamente normal, así que remuévelo o agítalo antes de beberlo. Para conservarlo, ciérralo en un tarro, guárdalo en el frigorífico y consúmelo en un plazo de 24 horas.
Consejos principales para mejorar tu smoothie de fresa y arándanos
1. Utiliza frutos rojos congelados, no hielo
El hielo diluye el sabor al derretirse. Las fresas y los arándanos congelados mantienen la bebida fría y espesa, al tiempo que concentran el sabor de los frutos rojos. Congela fruta fresca la noche anterior o ten siempre una bolsa a mano.
2. Añade siempre el líquido primero
El líquido crea el vórtice que hace que todos los ingredientes lleguen hasta las cuchillas. Empezar con la fruta congelada en el fondo puede hacer que las cuchillas se bloqueen y forzar el motor de las batidoras más económicas. Este consejo sirve para cualquier smoothie, no solo para este.
3. Equilibra la acidez
Los arándanos pueden aportar un toque ácido que las fresas no tienen. Si el resultado es demasiado ácido, medio plátano maduro o un dátil Medjool sin hueso equilibrarán el sabor mucho mejor que el azúcar y, además, aportarán fibra.
4. No batas demasiado
Entre 45 y 60 segundos suelen ser suficientes para la mayoría de las batidoras. Batir en exceso genera calor, lo que puede degradar la vitamina C y hacer que la textura quede demasiado líquida y aireada. Cuando el sonido del motor se vuelve uniforme, el smoothie está listo.
5. Alcanza tu objetivo de proteínas de forma inteligente
Para conseguir un smoothie de fresa y arándanos que realmente te mantenga saciado, 170 g de yogur griego aportan unos 17 g de proteínas sin alterar prácticamente el sabor. Añade 1 medida de proteína en polvo sin sabor y tendrás entre 30 y 40 g de proteínas por vaso, más que muchas barritas de proteínas.
6. Añade verduras de hoja verde sin cambiar el sabor
Un puñado de 30 g de espinacas baby desaparece detrás de los frutos rojos, haciendo que el color se vuelva ligeramente más morado mientras el sabor sigue siendo afrutado. Las espinacas baby se baten de forma más uniforme que las hojas maduras o el kale, así que son un buen punto de partida.
7. Prepara los ingredientes con antelación para ahorrar tiempo
Divide la fruta en bolsas aptas para el congelador y etiquétalas al principio de la semana. Cada mañana, solo tendrás que echar una bolsa en la batidora, añadir el líquido y batir, reduciendo el tiempo de preparación activa a menos de 2 minutos. Si incluso eso te parece demasiado para un día entre semana, un sobre que no requiere batidora elimina por completo este paso.
Variaciones que merece la pena probar
Versión rica en proteínas
Esta es la forma más sencilla de convertir un smoothie de fresa y arándanos en una bebida para después de entrenar. Añade 170 g de yogur griego para aportar unos 17 g de proteínas y, después, 1 medida de proteína en polvo de vainilla o sin sabor para alcanzar entre 30 y 40 g por ración. Bate primero el yogur para que se integre bien antes de que la fruta congelada espese la mezcla.
Versión sin lácteos y vegana
Sustituye el yogur griego por yogur de coco o de almendras y utiliza leche de avena para conseguir una textura más cremosa o leche de almendras para mantenerla ligera. Esta versión es naturalmente vegana y sin gluten, y la diferencia de sabor es mínima cuando los frutos rojos están maduros. Para añadir proteínas sin lácteos, 30 g de semillas de cáñamo aportan unos 10 g, o puedes añadir 100 g de tofu sedoso, que se bate hasta conseguir una textura suave.
Versión para niños
Prescinde de las verduras de hoja verde la primera vez y ve incorporándolas poco a poco. Unas gotas de extracto puro de vainilla suavizan el sabor mejor que los azúcares añadidos. En verano, vierte la mezcla en moldes para polos; los niños que no quieren beber un smoothie a menudo sí se lo comen congelado.
Versión con un extra de antioxidantes
Añade un segundo fruto rojo de color intenso, como las moras, o 1 cucharada de semillas de granada para conseguir un perfil antioxidante más oscuro y complejo. Un puñado de espinacas aporta hierro y folato sin cambiar el sabor de los frutos rojos. Esta es la versión ideal cuando quieres incluir la mayor cantidad posible de frutas y verduras en un solo vaso.
La forma más rápida: prescinde de la batidora
Si el tiempo de preparación es el verdadero obstáculo, el sobre Purples de kencko contiene plátano, fresa, mora, arándano, frambuesa, arándano rojo, dátiles y fibra de manzana liofilizados, sin nada más añadido. Mézclalo con ~300 ml de agua o leche en una botella shaker, agita durante 30 segundos y un sobre cubre el 30 % de tu ingesta diaria recomendada de frutas y verduras. Sin cortar nada, sin limpiar y sin desperdiciar ingredientes.
¿Cómo conservar y preparar con antelación esta receta?
- En el frigorífico: guárdalo en un tarro cerrado durante un máximo de 24 horas. Es normal que se separe, así que agítalo o remuévelo antes de beberlo. Un chorrito de zumo de limón ayuda a evitar que el color se vuelva apagado. Un tarro Mason de boca ancha cierra bien y es fácil de limpiar.
- En el congelador: el smoothie ya preparado se conserva hasta 3 meses en el congelador. Divídelo en cubiteras o recipientes aptos para el congelador, descongélalo durante la noche en el frigorífico y vuelve a batirlo durante 10 segundos para recuperar la textura. Conserva bien el sabor, aunque pierde un poco de cremosidad.
- Preparación con antelación: el verdadero ahorro de tiempo está en dividir la fruta en raciones, no en conservar la bebida ya preparada. Prepara 5-7 bolsas aptas para el congelador con fresas, arándanos y los ingredientes adicionales que quieras, etiquétalas con la fecha y cada mañana solo tendrás que añadir el líquido y batir. Si buscas una opción que no requiera dividir ingredientes, frigorífico ni batidora, una caja de suscripción de smoothies permite tener sobres que se conservan a temperatura ambiente durante un máximo de 18 meses.
Prescinde de la batidora: prueba kencko Purples
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Preparar un smoothie de fresa y arándanos desde cero requiere tiempo de verdad: lavar la fruta, cortarla, medir las cantidades, batirla y, después, limpiar el vaso. En un día laborable ajetreado, esa es precisamente la parte que se acaba dejando de lado, y la fruta y la verdura del frigorífico terminan desperdiciándose. También es una de las razones por las que a muchos nos cuesta alcanzar la ingesta recomendada de frutas y verduras.
El sobre Purples de kencko contiene plátano, fresa, mora, arándano, frambuesa, arándano rojo, dátiles y fibra de manzana liofilizados, sin nada añadido. Está listo en 30 segundos con 300 ml de agua o leche en una botella shaker. Un sobre cubre el 30 % de tu ingesta diaria recomendada de frutas y verduras, sin conservantes, sin azúcares añadidos, sin necesidad de congelador y sin tener que limpiar nada. Cuesta menos que un café y cuenta como parte de tu ingesta diaria de frutas y verduras: Prueba kencko Purples.
Preguntas frecuentes sobre los smoothies de fresa y arándanos
¿Es saludable un smoothie de fresa y arándanos?
Un smoothie de fresa y arándanos es saludable cuando se prepara con fruta entera y sin azúcares añadidos. Una ración con frutos rojos congelados y leche de almendras sin azúcar aporta más del 100 % de la vitamina C diaria recomendada, unos 5 g de fibra y solo unas 130 kcal. Lo que más cambia su perfil nutricional son los ingredientes adicionales, ya que el yogur griego y las semillas de chía aumentan el contenido de proteínas y fibra, mientras que el yogur de sabores, los zumos o el helado hacen que se acerque más a un postre. Si mantienes como base la fruta entera, seguirá siendo una bebida realmente nutritiva.
¿Cuántas calorías tiene un smoothie de fresa y arándanos?
Un smoothie de fresa y arándanos preparado con 1 taza de fresas, ½ taza de arándanos y 1 taza de leche de almendras sin azúcar contiene unas 130 kcal. Añadir 170 g de yogur griego eleva la cifra hasta unas 220 kcal y aporta 17 g más de proteínas. Una medida de proteína en polvo añade otras 120 kcal y 25 g de proteínas, suficiente para convertirlo en una comida completa. Las calorías varían según el tamaño de la fruta, el líquido utilizado y los ingredientes adicionales.
¿Cómo preparo un smoothie de fresa y arándanos sin plátano?
Preparar un smoothie de fresa y arándanos sin plátano es fácil, ya que el plátano aporta principalmente cremosidad y dulzor, más que estructura. Utiliza frutos rojos congelados para mantener una textura espesa y añade 170 g de yogur griego o 2 cucharadas de copos de avena para aportar cuerpo. Si queda demasiado ácido sin el dulzor del plátano, un dátil Medjool sin hueso equilibrará el sabor sin necesidad de añadir azúcar refinado. El tofu sedoso es otra opción que aporta cremosidad y proteínas.
¿Cómo preparo un smoothie de fresa y arándanos saludable?
Un smoothie de fresa y arándanos saludable empieza con fruta entera, un líquido sin azúcar como leche de almendras o agua y ningún sirope añadido. Utiliza fresas y arándanos maduros o congelados, bate durante menos de un minuto para proteger la vitamina C y prueba el resultado antes de añadir dulzor. Para aumentar el aporte nutricional sin cambiar el sabor, añade un puñado de espinacas y 1 cucharada de semillas de chía. Evita los zumos de fruta y los yogures de sabores, ya que son los que pueden convertir un smoothie nutritivo en una bebida con un alto contenido de azúcar.
¿Puedo preparar un smoothie de fresa y arándanos sin batidora?
Puedes preparar un smoothie básico de fresa y arándanos sin batidora aplastando frutos rojos muy maduros con un tenedor y mezclándolos con leche con unas varillas, aunque la textura seguirá teniendo grumos. Para conseguir un resultado suave sin batidora, un sobre Purples de kencko se disuelve por completo en una botella shaker con agua o leche en unos 30 segundos. La fruta liofilizada no necesita cortarse ni congelarse, y tampoco tendrás que limpiar la batidora. Es la forma más fiable de prescindir por completo de ella.
¿Cómo hago que mi smoothie de fresa y arándanos quede más espeso?
La forma más eficaz de espesar un smoothie de fresa y arándanos es utilizar fruta congelada en lugar de fresca. Si después de batir sigue quedando demasiado líquido, añade 2 cucharadas de copos de avena o 170 g de yogur griego y vuelve a batir para aportar cuerpo. 1 cucharada de semillas de chía también ayuda a espesarlo, aunque necesita unos minutos para adquirir una textura gelatinosa. Evita añadir más fruta congelada sin aumentar también la cantidad de líquido, ya que podrías hacer que la batidora se bloquee.
¿Puedo preparar un smoothie de fresa y arándanos con antelación?
Puedes preparar un smoothie de fresa y arándanos con antelación y conservarlo en un tarro cerrado en el frigorífico durante un máximo de 24 horas. Es normal que se separe un poco durante la noche, así que agitarlo o removerlo brevemente hará que recupere su textura. Un chorrito de zumo de limón ayuda a mantener el color vivo. Para conservarlo durante más tiempo, congélalo en raciones durante un máximo de 3 meses y descongélalo durante la noche. Si sueles preparar smoothies con antelación, dividir la fruta en bolsas aptas para el congelador resulta más práctico que conservar la bebida ya preparada.